jueves, 16 de abril de 2009
Publicado por hecluva @ 23:00  | Estudios Biblicos
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El Salmos 23 y Jesús

 

Salmos 23:1  Jehová es mi pastor;  nada me faltará”.

 

Que preciosa declaración la que nos ha traído David. David no duda en ninguna manera sobre la relación con el Padre, El no dice que Jehová es el pastor del mundo sino que afirma que Él es su  pastor. Notemos además como David en el Salmo 22 había detallado la obra del Mesías, esto indica que David conocía la obra de Dios y los eventos por venir.

 

 Jn 10:11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.

 Jn 10:14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen,

 

Cristo es el pastor de nuestras vidas, El mismo nos lo declaro. David estaba convencido de que Su Pastor era un buen pastor y no dejaría que nada le falte. Esto es lo que Cristo hizo por todos nosotros, Él entrego Su vida para que tengamos todo lo necesario para vivir en paz y en comunión con el Pastor.

No solo vemos que es un buen pastor, sino que nos garantiza que nada los faltara, esto también lo comprendía el apóstol Pablo cuando les hablo a los Filipenses sobre las necesidades de sus ovejas:

 

Fil 4:19  Mi Dios,  pues,  suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

 

Que maravillosa declaración, Cristo ha entregado su vida para que pudiéramos alcanzar todas las cosas que necesitamos.

 

Vers. 2. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

 

[La vida del cristiano tiene dos elementos, el contemplativo y el activo, y los dos son provistos ricamente. Primero, el contemplativo: En lugares de delicados pastos me hará descansar. ¿Cuáles son estos verdes pastos sino las Escrituras de la verdad, siempre jugosos, siempre frescos, nunca agotados? No hay temor de morder el duro suelo cuando las hojas de hierba son bastantes largas para que el rebaño se eche en el prado. Dulces y llenas son las doctrinas del evangelio; aptas como comida para las almas, su hierba tierna y nutrición natural para las ovejas.

La segunda parte de una vida cristiana vigorosa consiste en una actividad de gracia. No sólo pensamos, sino que obramos. No siempre estamos echados para alimentarnos y descansar, sino que estamos avanzando hacia la perfección; de ahí que leemos: Junto a aguas de reposo me pastoreará. ¿Cuáles son estas aguas de reposo sino las influencias y gracias de su bendito Espíritu? Su Espíritu nos ayuda en varias actividades, como aguas en plural para limpiarnos, refrescarnos, fertilizar, querer.]1

 

Como vimos, los delicados pastos son Las Escrituras que hablan de Jesucristo (Jn 5:39). No solamente nos hará descansar en esos verdes pastos sino que también nos dará a comer de estos delicados pastos. Junto a aguas de reposo, Él nos dará del agua que nos saciara por siempre:

Jn 4:14  más el que bebiere del agua que yo le daré,  no tendrá sed jamás;  sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Jn 7:37  ...  Si alguno tiene sed,  venga a mí y beba.

 

Notemos a continuación como Jesucristo nos enseño que el nos daría el alimento y el agua para estar siempre saciados:

 

Jn 6:35  Jesús les dijo:  Yo soy el pan de vida;  el que a mí viene,  nunca tendrá hambre;  y el que en mí cree,  no tendrá sed jamás.

 

Vers. 3. Confortará mi alma.

 [Cuando el alma está afligida, Él la restaura; cuando peca, la santifica; cuando es débil, la corrobora. El lo hace. Sus ministros no podrían hacerlo si no lo hiciera El. Su Palabra no bastaría por sí sola. «El conforta mi alma.»

El restaura el alma a su pureza original, que había pasado a ser negra y hedionda por el pecado]1

Jesús nos dejo su paz, esta paz no es la que nos ofrece el mundo, esta es una complacencia marcada en nuestros corazones.

 

Jn 14:27  La paz os dejo,  mi paz os doy;  yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón,  ni tenga miedo.

 

Asimismo, nos advierte y nos asegura que ante cualquier acontecimiento que para nuestras mentes sea negativo, El nos lo ha provisto para nuestra edificación. Esto es una ayuda para que nuestras almas no se turben por las condiciones de este mundo.

 

Rom 8:28  Y sabemos que a los que aman a Dios,  todas las cosas les ayudan a bien,  esto es,  a los que conforme a su propósito son llamados.

 

Rom 8:29  Porque a los que antes conoció,  también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo,  para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

 

“Me guiara por sendas de justicia por amor de Su nombre”.

 

Jesús dijo:

Jn 8:32  y conoceréis la verdad,  y la verdad os hará libres.

 

Su verdad es la que nos guiaría en Su Justicia, además nos proveyó de Su Espíritu para que fuésemos guiados en todos los caminos de nuestra vida:

Jn 16:8  Y cuando él venga,  convencerá al mundo de pecado,  de justicia y de juicio.

Jn 16:13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.

 

El Espíritu Santo es el que nos encaminara en la Justicia de nuestro Dios, a fin de capacitarnos para andar en sus caminos.

 

Vers 4  Aunque ande en valle de sombra de muerte,

 No temeré mal alguno,  porque tú estarás conmigo;

 Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

[«Si, aunque ande», en que vemos que el creyente no aviva su paso cuando llega la hora de morir, sino que con calma va andando con Dios. Andar indica el avance firme y seguro del alma que conoce la ruta, su fin, y decide seguir el camino, se siente segura, y por tanto está perfectamente sosegada y calmada. El santo que muere no se apresura, no corre como si estuviera alarmado, no se queda quieto como si se negara a seguir adelante; no está confuso ni avergonzado, y por tanto sigue a su antiguo paso.

Observa que no es andando en el valle, sino por el valle. Nosotros vamos a lo largo del oscuro túnel de la muerte y salimos a la luz de la inmortalidad. No morimos, sino que dormimos para despertar en la gloria

No temeré mal alguno. No dice que no haya de haber mal alguno; había ido más allá incluso de esta garantía, y sabía que Jesús había eliminado todo mal; si no «no temeré mal alguno»; como si incluso sus temores, estas sombras de mal, hubieran desaparecido para siempre

Tú estarás conmigo. ¿Conoces la dulzura, la seguridad, la fuerza del «Tú estás conmigo? Cuando vemos venir la hora solemne de la muerte, cuando el alma está dispuesta a detenerse y preguntar: ¿Qué será?, podemos volvernos en el afecto de nuestra alma hacia Dios y decir: «No hay nada en la muerte que pueda dañarme en tanto que tu amor no me deje». Puedes decir: «¡Oh muerte!, ¿dónde está tu aguijón?»]1

 

No solamente este verso nos habla acerca de la muerte, sino también de la tribulación y pruebas que nos sobrevendrían. Jesucristo nos enseño que tendríamos que afrontar muchas tribulaciones acerca de Su causa, pero nos ha provisto la victoria:

Jn 16:33  Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.  En el mundo tendréis aflicción;  pero confiad,  yo he vencido al mundo.

 

“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”  Cristo ha vencido al mundo, y El Padre le ha dado toda autoridad sobre la tierra, esto nos garantiza la que Su Victoria estaría también en nosotros, porque El juzga conforme a la Justicia de Dios, esta justicia es la que nos guía a nosotros y por tal motivo no tenemos que tener temor alguno, sino estar tranquilos que Jesucristo juzga y pelea por todos nosotros.

 

Vers. 5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

 Unges mi cabeza con aceite;  mi copa está rebosando.

 

[El buen hombre tiene enemigos. No puede ser como su Señor y no tenerlos. Si no tuviéramos enemigos podríamos temer que no somos amigos de Dios, porque la amistad del mundo es enemistad contra Dios. Con todo, ved el sosiego del hombre piadoso a pesar de sus enemigos y a la vista de los mismos. ¡Qué consoladora es su calma valerosa! «Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis adversarios.» Cuando un soldado se halla en la presencia de sus enemigos, se apresura a comer algo rápidamente y se dirige a la batalla.

Pero observa: «Aderezarás mesa», tal como el siervo pone el mantel y los adornos para un banquete, en una festividad de paz. No hay prisas, ni confusión, ni desorden. El enemigo está a la puerta, y, con todo, Dios prepara la mesa, y el cristiano se sienta como si todo estuviera en perfecta paz. ¡Oh la paz que Jehová da a su pueblo, aun en medio de las peores circunstancias y tribulaciones!

Tú ungiste mi cabeza con aceite. Un sacerdote sin aceite carece del calificativo principal para su oficio, y el sacerdote cristiano carece de su principal aptitud para el servicio si está desprovisto de nueva gracia de lo alto.

Mi copa está rebosando. No bastaba con que tuviera una copa llena, sino que tenía más: una copa que rebosaba. El pobre puede decir esto, así como los que están en situaciones prósperas.]1

 

Vers. 6. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

 Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

Jesucristo ha comprado por nosotros la bendición de nuestro Señor. El nos ha garantizado que iríamos de gloria en gloria y de poder en poder.  Este es el mayor regalo que nos dejado, que podamos entrar ente la presencia de nuestro Dios y obtener todos sus beneficios. El apóstol Pablo nos habla sobre estos beneficios:

 

2Co 2:14  Mas a Dios gracias,  el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús,  y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

también  les recordó a la iglesia de Efeso los beneficios adquiridos en Cristo:

 

Ef 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

 

además de esto, tenemos la plena garantía que El mismo estará con nosotros todos los días:

Mt 28:20 ...y he aquí yo estoy con vosotros todos los días,  hasta el fin del mundo. 

Si tenemos a Jesucristo en nuestras vidas, el bien de Dios y Su Misericordia esta garantizada en nosotros.

 

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

Jn 11:26  Y todo aquel que vive y cree en mí,  no morirá eternamente.  ¿Crees esto?

Jn 10:28  y yo les doy vida eterna;  y no perecerán jamás,  ni nadie las arrebatará de mi mano.

Jesucristo ha pagado el precio por nuestras culpas y nos ha acercado a nuestro Dios, esto nos asegura la vida eterna en Dios. Jesús dijo que todo el que viniere a El no lo echaría fuera, cuando el partió hacia el cielo fue a prepararnos lugar para morar junto a El:

Jn 14:2  En la casa de mi Padre muchas moradas hay;  si así no fuera,  yo os lo hubiera dicho;  voy,  pues,  a preparar lugar para vosotros.

 

Notas:

[1]“El Tesoro de David -Spurgeon-“
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