Tercera Parte
Pero estos actos de homosexualidad que ocurrían en los Zigurats no terminaros allí, sino que fueron siguiendo en distintos lugares.
La Biblia dice:
Gen 19:1 Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo,
Gen 19:2 y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche.
Gen 19:3 Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.
Gen 19:4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.
Gen 19:5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.
Gen 19:6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí,
Gen 19:7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad.
Gen 19:8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.
Gen 19:9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta.
Gen 19:10 Entonces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerraron la puerta.
A continuación quiero brindarles un resumen de los cultos fálicos en la antigüedad y la homosexualidad en la antigüedad
Culto fálico
Tammuz era la deidad de los fenicios asociada con el Adonis de los griegos. Era el marido de Ishtar, conocida también como Asherah por los semitas y Afrodita por los griegos. Los seguidores del culto creían que Tammuz era un hermoso pastor que fue asesinado por una bestia salvaje. El anhelo de su esposa por recuperarlo, la llevó a entrar en el Averno para rescatarlo de la muerte. Su culto se identifica con columnas, similares a los Tótem de los americanos nativos, que servían como símbolos fálicos o réplicas del pene. Este culto era sumamente sexual en sus prácticas. Tahmuz volvía del Averno todas las primaveras y regresaba allá en el invierno, por lo que las orgías primaverales se asociaban con la siembra que provocaría una cosecha dadivosa, y en por lo menos una cultura su culto incluía actividades homosexuales. En nuestros días, el nombre de Adonis se asocia con la literatura erótica de la comunidad homosexual. Su cuerpo, supuestamente perfecto, se promueve a veces como un ideal que puede tomar dimensiones divinas.
El dios griego Dionisio era adorado y seguido por hombres conocidos como Sátiros, que siempre son representados con un pene erecto. Un dios del oriente, Shiva, de la India, se adora con un linga largo, o vara fálica. Se dice que Shiva entró en los bosques para mirar a los hombres mientras jugaban, por lo que ellos lo cogieron y cortaron su pene. Una vez que comprendieron que era un dios, para refrenar la ira de Shiva reemplazaron su pene con uno artificial.
Un dios babilónico se llamaba Baal. El nombre literalmente significa «poseedor», pero vino a ser traducido como «señor» en referencia al dueño de un pedazo particular de tierra. Baal tomó muchas formas a lo largo de los años. Originalmente era adorado como el dios del sol. Se creía, por consiguiente, que era tanto benévolo –cuando hacía a las cosechas crecer– como cruel –cuando secaba la tierra con su calor. Debido al obvio poder e influencia de este dios, aquellos que creían en él tenían que aplacar su enojo continuamente, y, para poder mantener sus vidas, pasaban la existencia en un equilibrio delicado entre temor y admiración. Los varios dioses asociados a Baal tenían su lugar al lado de Asherah, su colega hembra. A menudo, el culto de Baal incluía una pértiga, o símbolo fálico, en los rituales.
Más hombría para el dios–macho
Probablemente las prácticas adicionales homosexuales se volvieron parte del culto politeísta como sucesoras de la masturbación. La evidencia sugiere que, para facilitar la masturbación, los sacerdotes paganos estimulaban oralmente a los fieles en los cultos antiguos del Oriente Medio. Si uno creía que al tener sexo con un dios se atraía la fertilidad, era fácil también creer que, si un hombre aportaba su propia masculinidad a un dios varón a través de su semen, la fertilidad se multiplicaría aún más (a esto habría que acotar que los dioses masculinos eran quienes plantaban las semillas y, por lo tanto, algunas personas los veían como más productivos que las diosas). Por eso, cuando un hombre penetraba a otro hombre en el altar, al verter su semen agregaba más poder masculino a los dioses. Así, con la fuerza adicional generada por la semilla de muchos hombres, el dios podría asegurar una cosecha dadivosa, una manada mayor y muchos niños para cuidar el campo.
Esta práctica no sólo formaba parte del culto pagano, sino que también era un medio de ganar dinero para el templo. Los catamitas –muchachos y hombres que eran usados exclusivamente para el sexo anal pasivo– empezaron a servir en los templos. Uno debe preguntarse si a veces estos muchachos eran forzados a este tipo de contacto sexual por las circunstancias económicas, igual que sus colegas femeninas. Las mujeres a menudo sólo podían sobrevivir gracias a la prostitución, dado que no se les permitía tener ninguna herencia; los muchachos huérfanos pueden haberse encontrado en la misma encrucijada. En todo caso, desde una fecha muy temprana en la historia humana, se usó la prostitución, masculina y femenina, tanto para recolectar fondos para el culto, como para garantizar la subsistencia individual.
Homosexualidad en la Grecia antigua
A menudo, a la cultura griega se le promueve como la cultura que más ha aceptado la homosexualidad. Hasta cierto punto esto puede ser cierto. Los griegos desarrollaron una actitud hedonística hacia el cuerpo humano y la sexualidad. Aunque nosotros podemos pensar hoy que el hedonismo es lujurioso, los filósofos griegos escribieron sobre el hedonismo en términos mucho más entusiastas. Ellos creían que el cuerpo humano desnudo, tanto el de los varones como el de las hembras, era algo digno de respeto y admiración. Se enorgullecían de la forma física. La desnudez pública no sólo era tolerada, sino a menudo fomentada.
La milicia griega creía que la homosexualidad creaba un sentido de camaradería. Con frecuencia se creía que una persona lucharía más duramente para proteger a su unidad, si dentro de esa unidad tenía un amante o amantes.
La homosexualidad en la antigua Roma
Otra gran civilización fue la romana. Este imperio fue influenciado fuertemente por los griegos. Los dioses romanos son prácticamente iguales a los griegos excepto en que sus nombres son latinos. La influencia helenística incluía las actitudes hacia la sexualidad. Se dice que catorce de los quince primeros emperadores eran homosexuales. Durante la República, Cicerón declaró sin que nadie lo contradijera que no hay nada ilegal en el caso de un hombre que lleva a otro al campo con la intención de disfrutar de placeres eróticos. Un ciudadano podía tener sexo fácilmente con su esposa en casa, con un hombre en los baños, con una prostituta en el burdel, con un esclavo en una esquina oscura, y sólo ser criticado si no era capaz de mantener cada cosa en su lugar.
Para los romanos, la evaluación moral de la sexualidad en general, y de la homosexualidad en particular, giraba alrededor de la idea de control. Uno podía disfrutar cualquier tipo de sexo siempre y cuando no se permitiera ser controlado por su compañero. Si una esposa hacía demandas a cambio del sexo, era deshonroso para un varón romano ceder ante sus deseos. Igualmente, si un hombre tenía sexo con otro hombre, no podían concederse privilegios a cambio.
Un importante punto de diferencia entre los griegos y los romanos estaba en su actitud hacia la educación. Mientras que los griegos eliminaban la responsabilidad del padre en la educación del niño, los romanos consideraban que la educación era una responsabilidad primaria de los padres. Al maestro se le veía como una extensión de la responsabilidad paternal de educar al niño, como un delegado del padre. Por consiguiente, a los maestros se les prohibió tener relaciones sexuales con los estudiantes, ya que los padres no debían tener sexo con sus propios hijos.
La homosexualidad después de Roma
La decadencia del Imperio Romano coincide con una era de actitudes cambiantes hacia la homosexualidad. Aunque algunos piensan que el auge de la homosexualidad fue una de las razones por las cuales se derrumbó el Imperio, hay poca evidencia –si es que hay alguna– para apoyar este punto de vista. Sin embargo, una de las razones posibles para el declive creciente de la influencia latina y el levantamiento de los germanos y otros pueblos europeos fue el hecho de que los latinos no continuaron teniendo niños en una tasa creciente; a partir de este razonamiento, las restricciones respecto a la homosexualidad que tenía Grecia podrían haber ayudado a preservar la influencia latina. Las actitudes anti–homosexuales hacia el fin del imperio y la llegada de la edad media parecen haber cambiado cuando surgieron distintos estados del antiguo imperio. Mientras que la cristiandad romana sostenía oficialmente que las prácticas homosexuales eran pecadoras, poco fue hecho para dar fuerza a este código, inclusive entre los sacerdotes y monjes. Alguna evidencia sugiere que se colocaron monjes en posiciones logísticas donde el contacto homosexual habría sido difícil, si no imposible, de controlar.
La tolerancia de la homosexualidad pareció aumentar hasta aproximadamente el siglo XIII. Entonces hubo un momento en que desde el monarca hasta el plebeyo pudieron ser abiertamente homosexuales. Una relación en particular juntó al rey de Inglaterra y al de Francia en la misma cama, profesándose amor mutuo. Durante ese tiempo hubo una subcultura homosexual activa, que influenció muchas áreas de la vida social, incluyendo las artes y la iglesia.
El periodo de tolerancia había comenzado por el deseo de reunir a muchas subculturas, pero entonces llegó la Inquisición, que condenó a muerte a muchas personas, por ser sospechosas de practicar actos de sodomía o de ser homosexuales. En ese tiempo, la sodomía llegó a ser identificada con casi cualquier tipo de conducta sexual distinta a la norma, anticonvencional.
El surgimiento del intelectualismo y la Reforma protestante hicieron poco para cambiar las actitudes hacia la homosexualidad. De hecho, la Reforma trajo condenas más duras contra aquellos comprometidos en actos homosexuales. Francia castigaba la conducta homosexual con pérdida de los testículos en la primera ofensa, pérdida del pene en la segunda ofensa, y muerte en la hoguera en caso de una tercera ofensa. Henry VIII proscribió la homosexualidad en Inglaterra en 1533 con penas que iban desde la pérdida de propiedades hasta la muerte. La policía vigilaba estrechamente las Molly Houses -o burdeles de prostitución masculina-, y aquellos que las visitaban eran condenados a muerte. Esta práctica continuó hasta el siglo XVIII temprano. Robert J. Buchanan
Hemos detallado un resumen de la homosexualidad a lo largo de la historia antigua, motivo por el cual Dios decide exterminar a Sodoma y Gomorra de la faz de la tierra.
Gen 19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;
Gen 19:25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
Tanto Sodoma y Gomorra, como así también los imperios, anteriormente mencionados, fueron destruidos por el auge de su depravación moral (homosexualidad). ¿Seria esto casual? Ya estos poderos imperios, en pleno poder militar y político , como así también en el extremo de la depravación fueron destruidos.
Pasemos ahora a la Nación de Israel y las tierras que estos iban a poseer.
La tierra de Canaan, la cual iba a poseer Israel, era una tierra que se caracterizaba por su idolatría y por los actos sexuales que les brindaban a sus dioses.
A continuación detallaremos lo que eran los dioses de esas tierras y como eran sus actos inmorales:
Aspectos del culto a Baal en fuentes antiguas
Aunque haya información abundante acerca de la mitología fenicia, no es mucho lo que se sabe sobre las prácticas de culto y las actitudes religiosas del hombre común. Fundamentalmente, la religiosidad era una combinación de fe, magia y superstición. La vida era algo serio, por lo tanto, es necesario disponer de los medios adecuados para dominar las fuerzas que rodean al ser humano. Sin embargo, esta religión se centraba en torno a una variedad de actos, regulados por largas listas de preceptos, cuyo objeto era llamar la atención de los dioses y lograr que hicieran prósperos los caminos del ser humano. La atención del hombre se debía de dirigir principalmente hacia las acciones rituales, externas, capaces de lograr que los dioses se mostraran más favorables. En primer lugar, lo que ocupaba dentro del culto a esta divinidad era el sacrificio, en que se brindaban los productos de la tierra y de los ganados, y a veces incluso los propios hijos. Estas ofrendas habían de realizarse en determinados lugares sagrados, y su presentación a los dioses estaba regulada por las normas precisas. Al correr de los siglos los ritos sacrificiales se hicieron cada vez más complicados y fue necesario que un grupo de personas, expertos conocedores de la ley, cuidara de que los sacrificios fueran ofrecidos de forma adecuada, que era la más apta para lograr atraerse la atención de los dioses. Estas personas eran los sacerdotes, mediadores entre los dioses y los hombres, que presentaban las demandas de éstos en la forma más conveniente. La religión fenicia, tal como es conocida a través de los escritos de Ras Shamra y la Biblia, implicaba sin duda alguna ciertos complicados sistemas rituales, sobre todo en lo referente al sacrificio. Uno de los documentos encontrados en Ras Shamra contiene lo siguiente:
“… En el día del plenilunio se abaten dos reses vacunas de un mes en ofrenda convivial a Baal de Safón, mas dos ovejas y una paloma doméstica, un hígado de toro y un carnero; y en sacrificio de comunión otro tanto. Y en el templo de Baal de Ugarit: dos hígados, una asadura y un carnero; al Baal de Halab, un carnero…”
Incluso se podría considerar que en ocasiones se practicaba el sacrificio de niños a Baal, esto por los relatos bíblicos sobre el rey moabita Mesá (2 Reyes 3:27), y el rey judío Manasés (2 Reyes 21:1-6) La frase ‘pasar por el fuego’ a los hijos de un dios era un ritual de purificación del cual se dedicaban los hijos a dicha deidad, sin embargo, también podía denotar de que se sacrificaban a los hijos o niños. Esto lo viene conformando Salmos 106:37, 38 donde dice: “…sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios. Sangre inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre”. Según Merrill F. Unger “las excavaciones realizadas en Palestina han puesto al descubierto montones de cenizas y restos de esqueletos infantiles en cementerios situados cerca de altares paganos, lo que indica lo extendida que estaba esta práctica cruel y abominable”. Henry H. Halley comenta: “Los cananeos, pues, adoraban cometiendo excesos inmorales en presencia de sus dioses, y luego asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a estos mismos dioses. Parece que en gran parte, la tierra de Canaán había llegado a ser una especie de Sodoma y Gomorra en escala nacional.
Los arqueólogos que cavan en ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”. La religión fenicia giraba también en torno a la fecundidad y el sexo. El culto se orientaba ante la necesidad de lograr que la tierra, los ganados y los seres humanos fuesen fecundos y fructíferos. Es probable que muchos de los relatos mitológicos se representaran en vivo en las diversas festividades religiosas, y que muchas de estas representaciones tuvieran un fuerte matiz sensual en la acción y en las palabras. Esto está muy relacionado con las fiestas de primavera, cuando se suponía que tenía lugar la unión de Baal con la diosa de la fecundidad, Anat. El siguiente fragmento presenta un mito en la cual Anat. Hace un viaje para comunicar a Baal el nacimiento de un toro salvaje, hecho por el cual Baal se regocija. Antes de este anuncio, había reaccionado negativamente ante la noticia del nacimiento de un toro manso y no procreador, animal que no sería representativo de Baal, dios que mantiene frecuentes relaciones amorosas con Anat. Por consiguiente, el dios fecunda a las novillas que Anat le ofrece como sustitutas en caso de infecundidad. Anat selecciona la novilla, que identifica consigo misma y que será fecundada por Baal. Probablemente la acción se repite, naciendo de esta unión la prole de
Baal:
“Terneros las novillas parieron: un becerro a la Virgen Anat, una becerra a la “Pretendida de los pueblos”. Y respondió Baal el Victorioso: “¿Para qué como nuestro creador, como la familia de quien me constituyó rey, ha de marchar Baal, llena su mano, el dios Hadad, llenó su dedo? No es mas que una virgen la Virgen Anat, aunque sea la más graciosa de las hermanas de Baal”. Ascendio Baal a la montaña, el hijo, sí de Dagón al terreno de su posesión. Se sentó Baal en el trono regio, el hijo de Dagón en el solio de su poder. Por el becerro Anat alzó el grito, por el becerro el grito lanzó la “Pretendida de los pueblos”, con gracia…” Abrazó Baal a la novilla, abrazó a la novilla y le cubrió con una frazada doble sobre su ombligo, sí y su tierna piel, sobre la tierna piel de su infancia. La ladera ascendió así al monte Arar y al Safón, a la delicia, al monte del triunfo. En voz alta a Baal grito: “¡La buena nueva de El recibe, Baal, recíbela, sí progenie de Dagón! Ahora un ‘morlaco’ a Baal le ha nacido, un toro salvaje, sí, al Jinete de las Nubes”. Se alegró Baal, el Victorioso”.
Este poema describe las relaciones amorosas de los dioses y constituye un mito de la fecundidad o la celebración de Baal como dios promotor de la fecundidad. Anat aparece como diosa del amor y de esta fecundidad, en tanto que el toro macho salvaje es la encarnación de la fuerza sexual de Baal en la tierra. Probablemente este amorío entre Baal y Anat se reflejara en el culto de Fenicia. Este interés por el sexo que manifestaba la religión cananea llegaba a verdaderos extremos y en el peor de los casos despertaba los instintos más bajos del ser humano. El arqueólogo W. F. Albright hace la siguiente observación sobre la adoración al sexoen Fenicia: “En su peor momento, el aspecto erótico de su culto debe haberse sumido en profundidades extremadamente sórdidas de degradación social”. La religión debió de ser algo sórdido y degradante, juzgado desde el punto de vista personal o de otras culturas. Por ejemplo, la prostitución sagrada, que se ejercía entre hombres y mujeres, era una cosa muy común y que se practicaba en nombre de la religión en los diversos centros de culto de Baal. La fecundidad personificada como diosa se convertía realmente en una prostituta que incluso se le consideraba como ‘santa’. En la Biblia encontramos una prohibición expresa de esta práctica, y precisamente en el nombre de la religión:
Otro aspecto interesante sobre la relación entre el sexo y el culto a Baal era la práctica de bestialismo o zoofilia por parte de sus feligreses. Como habíamos comentado anteriormente, uno de los escritos de Ras Shamra contenía un poema en el cual Baal tuvo un amorío con Anat y fecundó algunas novillas dando como resultado un becerro o novillo semental. Lo más probable es que también en los cultos de fecundidad de este dios se intentara imitar este mito con la creencia de que se aseguraría la prole del ganado y fuera fructífero. Por eso, es de notar otra prohibición que se le dio al pueblo de Israel cuando iba a tomar posesión de los territorios de Canaán o Fenicia:
Los cultos a Baal se llevaban siempre en los “lugares altos”, obviamente altares erigidos en emplazamientos elevados. La gente, al parecer, creía la concepción de que resultaba mas fácil atraer la atención de los dioses desde los montes que desde los valles. Esto nos recuerda que las montañas se les dan una connotación mística dentro de la religión, en todo caso, tomemos en cuenta que el lugar de residencia de Baal era el monte Safón. Referente a esto la Biblia corrobora en qué lugares se le rendía culto a Baal:
“Y han construido los lugares altos de Baal para quemar a sus hijos en el fuego, en holocausto a Baal, lo que no les mandé ni les dije ni me pasó por la mente” (Jeremías 19
.
En estos “lugares altos”, poseían otros objetos sagrados además del altar. Estos objetos eran “postes sagrados”, como lo explica el registro bíblico:
La palabra hebrea que se utiliza para referirse a “poste sagrado” es ‘asche-ráh (plural ‘asche-rím) y se refería principalmente a una asta o mástil que representa a la diosa Aserá. Y el hecho de que estuviera junto a los lugares altos en donde se rendía culto a Baal, probablemente también tuviera esto una connotación erótica o lasciva entre la unión de Baal con su madre Aserá. Otro aspecto que se deduce de su adoración incluye la laceración o mutilación corporal, comparando esto con lo que dice el Primero de Reyes 18:28, 29, que hace referencia a que “los sacerdotes de Baal se cortaron con dagas y lancetas hasta que hicieron chorrear la sangre entre sí”.
(Baal: Descripción y aspectos de su culto en los textos antiguos Por: Saúl Manuel Favela Camacho Junio de 2006)
Dios había dispuesto ponerle fin a esta pueblo, producto de su inmoralidad. Pero usa al pueblo de Israel para que ejecutase Su juicio. Israel no cumple con el mandato de Dios. Ya que algunas ciudades no destruyeron, veamos:
Jos 11:22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.
Jos 15:63 Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.
Israel no quiso destruir a estos pueblos, por que no lo se, pero si se que por causa de esto, el pueblo israeli fue corrompido al contaminarse con estos pueblos, ya que comenzó a tener practicas con sus dioses.
Los Baales y Astartes eran los dioses de las tribus de Canaan y Baal era un dios hembra. Eran dioses de la fertilidad y casi podemos ver con qué facilidad se produjo esta idolatría. No era la intención de los israelitas caer en ella, pues sabían que Dios les había mandado que no se inclinasen ante ningún ídolo. Se sabían los diez mandamientos y no era su intención dejarse atrapar de ese modo.
¿Pero qué pasó? Habían sido granjeros en Egipto, donde la irrigación era un medio para regar la tierra, de manera que no estaban acostumbrados a la labranza en tierras áridas. No sabían de qué manera cosechar ni qué hacer. Cuando salió la primera cosecha, en la primavera, resultó de calidad inferior y dispersa, pero contrastando con la suya los cananeos obtuvieron una maravillosa cosecha de grano. Los israelitas les preguntaron: "¿Qué es lo que hacéis? ¿Cuál es vuestro secreto? A lo que ellos les contestaron: "Es muy sencillo”. Tenemos ciertos dioses de la fertilidad y les ofrecemos sacrificios y ellos bendicen nuestra cosecha. Si esperáis obtener una cosecha abundante en estas tierras, tendréis que amoldaros a nuestra manera de hacer las cosas. ¿Se ha sentido usted alguna vez presionado de este modo? ¿Le dice alguna vez a usted alguien: "si quiere usted avanzar en esta compañía, tendrá usted que dejar de lado algunas de sus ideas religiosas”. Tendrá usted que acabar haciendo las cosas como las hacemos nosotros? De modo que los israelitas cedieron.
Como es natural, juntamente con este consejo, los cananeos les enseñaron cómo plantar sus cosechas, cómo fertilizar la tierra y otras cosas, de modo que a la primavera siguiente, ¿cómo no? después de haberse inclinado ante los dioses de los cananeos, se encontraron con una cosecha estupenda. Los israelitas dijeron: "debe de haber cierta verdad en cuanto al tema de la fertilidad”. Mas vale que adoremos a estos dioses, después de todo. Así que abandonaron al Dios de Israel y se inclinaron ante los Baales y los Astartes. De lo que no ha quedado constancia escrita aquí es de que estos eran dioses de la sexualidad y que el adorarlos implicaba no solamente inclinarse ante aquellos ídolos bobos, que ni podían hablar, ni hacer nada ni pensar, sino que los israelitas tuvieron que participar en costumbres licenciosas y gradualmente fueron dejándose arrastrar por la idolatría.
En el capítulo dos leemos cómo Dios trató la desobediencia de ellos:
"Abandonaron a Jehová, y sirvieron a Baal y a las Astartes. El furor de Jehová se encendió contra Israel, y los entregó en mano de saqueadores que los saqueaban. Los abandonó en mano de sus enemigos de alrededor, y ellos no pudieron resistir más ante sus enemigos. Dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová les había dicho y como Jehová les había jurado. Así los afligió en gran manera." (Jue 2:13-15)
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así fue como Israel se corrompio sexualmente, entregando a sus mujeres y cometiendo actos perversos. Por tal razón Dios los castigo.