martes, 30 de octubre de 2007
Por hecluva a las 0:24 | Estudios Biblicos
Perdonado, Muerto al Pecado
Al aceptar a Jesucristo como nuestro salvador, Dios nos perdona de todos los pecados (Col 2:13). Significa que ya no hay condenación por los pecados (Col 2:14). Una vez perdonado, estamos muertos al pecado de condenación.
El pecado se conoce a través de la Ley de Dios (Rom 3:20), puesto que esta Ley produce conocimiento de pecado. La Ley no es mala (Rom 7
sino que es la que nos revela nuestra condición de pecado. Donde no hay ley no hay pecado, es decir, no hay ley por la cual culpar a alguien, o también no hay donde establecer parámetros o reglamentos sobre nuestra conducta hacia Dios o los hombres (Rom 7
. La ley era el instrumento por el cual el pecado nos engañaba, nos sentenciaba, nos condenaba y nos mataba. Si la ley estaba vigente el pecado vivía.
La Ley se enseñoreaba del hombre en tanto que esta vivía (Rom 7
. En el verso 2 vemos a
”Jesús el marido y la iglesia la esposa”. Cuando Jesús fue muerto y la iglesia quedo libre de la ley.
Mediante el cuerpo de Cristo hemos muerto a la ley. Si en tanto que Jesús (marido) vivía y la mujer (iglesia) se unía a otro seria llamada adultera (Rom 7
; pero si su marido moría era libre de la ley del marido.
Pero la iglesia no se unió a otro marido sino que se enamoro del Cristo resucitado. Esta no se considera adultera porque su primer marido había muerto, por lo tanto estaba libre de la ley , porque este murió, al cual estábamos sujetos.
Pero si podemos llamar “adultera espiritual” a aquel que estando unido al resucitado, está "casado" con Jesús bajo la ley.
Cristo le dio fin a la Ley y al Pecado (Rom 10
. El fin de este dominio es para Justicia a todos los que creen en Jesucristo, siendo efectivo solo para los que tienen FE.
El pecado sin la Ley esta muerto, por lo tanto no puede enseñorearse mas de nosotros porque ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia (Rom 6:14). Esta Gracia nos liberto del pecado para hacernos siervos de Dios, para vivir una vida en santidad (Rom 6:22). Esta libertad al pecado nos lleva a la vida eterna.
Cristo vino a cumplir con la ley ofreciéndose a sí mismo como sacrificio por todos nuestros pecados, este sacrificio puso fin al dominio de la ley y del pecado (Heb 9:26).
Cuando hemos sido perdonados, ya no hay pecados bajo condenación delante de Dios. Porque hemos sido justificados y libertados del pecado en la muerte y resurrección de Cristo. Una vez justificados debemos considerarnos: Muertos al pecado. Por lo tanto no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús (Rom 8
Hector Vallejos
hecluva@yahoo.com.ar
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