; esto es, dejar todo pecado que atente contra nuestros cuerpos, por ejemplo fornicacion (1 Co 6:18); también es dejar pecados en contra de nuestro espíritu, por ejemplo la idolatría (1Co 10:14). Esto se consigue si dejamos las pasiones y buscamos la justicia, la fe, el amor y la paz, porque necesitamos un corazón limpio para invocar el nombre del Señor (2 Tim 2:22)